La noche caía y sus pensamientos al igual que el cielo
oscuros se teñían quiso no pensar, pero en su mente
sólo habitaba una cosa, o mas bien un deseo, volverlo
a besar. Sus ojos cerraba e imaginaba ese momento
en el cual se paraba el tiempo y él como cual autómata
volvía a su encuentro y la llenaba de besos, si muchos
besos, besos con sabor a ceniza ya que él fumaba
y a la vez que ella se lo imaginaba cigarrillos llegaban
a su boca para recordarlo ya que no lo tenía cerca...
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