lunes, 12 de mayo de 2014

Bebió para no verle...

Y tras unos meses ella volvió a salir como antes, volvió a beber
volvió a pensar  lo volvió a ver y volvió a sentir lo que sentía meses atrás.
En ese momento no solo el amor la envolvía, también los recuerdos y ella
pensó en seguir bebiendo sí, bebiendo para no verlo.
Ya apenas sabía donde se encontraba, estaba perdida, desorientada pero
allí estaba él, al lado y con otra. En ese momento ya no la invadieron los
recuerdos ni el amor, sino el asco ese asco tan grande que hace pensar
que ya ni los recuerdos son tan importantes como la razón de haber
seguido bebiendo para borrarlo todo para de una manera u otra barrerlo
durante un momento.

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