La noche caía y sus pensamientos al igual que el cielo
oscuros se teñían quiso no pensar, pero en su mente
sólo habitaba una cosa, o mas bien un deseo, volverlo
a besar. Sus ojos cerraba e imaginaba ese momento
en el cual se paraba el tiempo y él como cual autómata
volvía a su encuentro y la llenaba de besos, si muchos
besos, besos con sabor a ceniza ya que él fumaba
y a la vez que ella se lo imaginaba cigarrillos llegaban
a su boca para recordarlo ya que no lo tenía cerca...
lunes, 26 de mayo de 2014
sábado, 17 de mayo de 2014
¿Injusto?
Injusto es quererte y verte,
y que ya no nos digamos apenas nada,
querer hablarte y no hacerlo aunque el
deseo de quererlo desde lejos se palpa.
También es injusto tenerte cerca y no verte
aunque sea para una charla.
Injusto fue mi corazón porque en vez de
descartar a quien lo merecía se quedo con vos.
Y tan injusta la vida por dejar a quien no lo merece
y llevarse a los que si.
Injusta soy yo por no olvidarte y por tenerte
presente a cada instante.
También lo soy porque a quien quiero no soy
capaz de decírselo y a veces lo mejor es arriesgar.
Injusta la vida que me tuvo entre dos y escogí a quien
primero me eligió aun así dudando entre si te quería
a secas o si a él lo amé demasiado.
lunes, 12 de mayo de 2014
Bebió para no verle...
Y tras unos meses ella volvió a salir como antes, volvió a beber
volvió a pensar lo volvió a ver y volvió a sentir lo que sentía meses atrás.
En ese momento no solo el amor la envolvía, también los recuerdos y ella
pensó en seguir bebiendo sí, bebiendo para no verlo.
Ya apenas sabía donde se encontraba, estaba perdida, desorientada pero
allí estaba él, al lado y con otra. En ese momento ya no la invadieron los
recuerdos ni el amor, sino el asco ese asco tan grande que hace pensar
que ya ni los recuerdos son tan importantes como la razón de haber
seguido bebiendo para borrarlo todo para de una manera u otra barrerlo
durante un momento.
volvió a pensar lo volvió a ver y volvió a sentir lo que sentía meses atrás.
En ese momento no solo el amor la envolvía, también los recuerdos y ella
pensó en seguir bebiendo sí, bebiendo para no verlo.
Ya apenas sabía donde se encontraba, estaba perdida, desorientada pero
allí estaba él, al lado y con otra. En ese momento ya no la invadieron los
recuerdos ni el amor, sino el asco ese asco tan grande que hace pensar
que ya ni los recuerdos son tan importantes como la razón de haber
seguido bebiendo para borrarlo todo para de una manera u otra barrerlo
durante un momento.
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