lunes, 16 de septiembre de 2013
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Yo se de esos días tristes donde la fuerza y la luz se extinguen. Esos días en los que las lágrimas llegan y la soledad persigue... en los que aparece que todo está perdido, no hay salidas que no hay caminos. Sin embargo, al igual que yo, tu sabes que no hay días que duren para siempre, y que sólo existen días tristes porque nosotros dejamos que existan.
Maravillosamente el tiempo no se detiene, somos nosotros quienes por desesperación o necedad nos detenemos en él. Sigue caminando, sigue luchando, dale cuerda a tu reloj personal. No te detengas por sin-labores y sin-remedios. Continúa, que tantas experiencias radiantes están esperando por ti.
Cuando la angustia llegue, cuando la depresión acose, míralas pero no las abraces, contémplalas pero no las invites...
Date cuenta que tu posees el poder para llorar y para reír...así que elige reír. Elige los días alegres.
Hay momentos de llanto y de lunas rotas, pero son solo eso: MOMENTOS, no los conviertas en días, en semanas, en meses.
Si te sientes sol@, sal y busca gente, ábrete a la energía positiva de los otros.
Concéntrate en actividades productivas. Cuenta todos los que te quieren, todo lo que posees, reconoce lo que a tu alrededor se abre con brillo y con vida.
Piensa que si alguien te dio la espalda, lastimó tu corazón o te dejó para siempre por supuesto que vas a estar triste y vas a sufrir, pero no hagas tu dolor eterno, ponle un final a la angustia y decide que hasta aquí llegó, porque de aquí en adelante vas a sonreír, vas a sacudirte las malas energías, vas a buscar la luz, la alegría el entusiasmo y todas las posibles razones para ser feliz.
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