Y la soledad a veces nos inunda nos amarga pero ella siguió impasible buscando una salida... cambio todo, sus estudios, su forma de vida, poco a poco su manera de ver las cosas a mejor pero aun así sentía que le faltaba algo... ese algo era alguien pero como todo en la vida ese alguien no la veía, solo a ratos... Ella solo se quería sentirse querida no sola, quería salir, disfrutar de las charlas con alguien, compartir películas, gustos, sueños, caricias, besos...
Ella siempre soñaba más despierta que dormida, hubo una temporada que para ella la mejor opción era dormir es decir si dormía no pensaba y así cada día con o sin pastillas sus sueños buscaba, a veces de día y medio pero lo malo era cuando despertaba... él ya no estaba y todo volvía a la realidad no requerida y a la soledad más cercana. Muchos días pasaron e incluso meses y él la volvió a buscar no en sueños, en la realidad, en esos días ella era la más feliz aunque también sentía tristeza ya que no lo tenía cerca y sabia que cuando ello sucediera ya jamás la buscaría hasta pasado un tiempo como siempre, como si de un hecho astronómico se tratase... Así que una noche en la cual él la buscó la magia se rompió se dijeron verdades como puños y él desistió en un tiempo y volvió al intento ella de nuevo cayó pero al poco tiempo la princesa se despertó su cuento había finalizado... su príncipe jamás la volvió a llamar.
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