Tantos años de conocernos y tantas palabras intercambiadas
nos vimos sin esperarlo y después de miradas cruzadas
nuestros labios se besaban y así una vez cada año
cada vez que nos encontrábamos...
Nos reunió una madrugada, la casualidad y tus labios a los míos
se enfrentaron, que tonta discusión más ellos fueron rechazados
ya luego nada fue igual y solo las palabras se volvían a cruzar
en un juego de preguntas que no llevaban a nada solo a amistad.
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